En 1950 se vivió un encuentro memorable en tierras mistianas: la selección de Arequipa se enfrentó por primera vez a un equipo internacional, nada menos que el Fluminense de Brasil. El prestigioso club carioca, considerado uno de los grandes de Río de Janeiro, había emprendido a inicios de ese año una ambiciosa gira por Sudamérica con el objetivo de foguearse ante los mejores equipos del continente, incluyendo al Perú. Esta visita marcaba la segunda ocasión en que un equipo brasileño jugaba en Arequipa, luego de la histórica presentación del São Cristóvão años atrás.
A comienzos de 1950, la Liga Provincial de Arequipa convocó a los jugadores más destacados del torneo local —incluyendo algunos provenientes de la segunda división— con el propósito de conformar una selección competitiva que representara a Arequipa en el Campeonato Nacional de Fútbol, a celebrarse en Lima. Este certamen reunía a selecciones de diversos departamentos del país, en una muestra del talento futbolístico descentralizado del Perú.
Bajo la dirección del señor Carlos Alfredo Villanueva —destacado entrenador local de quien hablaré más adelante—, el equipo se preparó con dedicación, disputando partidos de práctica entre sus integrantes y enfrentando ocasionalmente a clubes locales. Fue en marzo de ese año cuando llegó la noticia de la inminente llegada del Fluminense al Perú. Ante ello, los dirigentes del Comité Departamental de Deportes y de la Liga Provincial de Arequipa vieron la posibilidad de medir a la selección local frente a un rival de altísimo nivel técnico, por lo que las autoridades deportivas y figuras destacadas del fútbol arequipeño se movilizaron con entusiasmo para concretar la actuación del Fluminense en tierras mistianas.
El Fluminense, por aquel entonces subcampeón del torneo carioca (aún no existía la Serie A de Brasil, conocida hoy como el Brasileirão, y por tanto no había un campeón nacional ) decidió emprender una gira internacional por el continente sudamericano. Entre los países seleccionados figuraba el Perú, que fue precisamente su primer destino. El debut del conjunto brasileño se produjo el 5 de marzo de 1950 frente al campeón peruano Universitario de Deportes, en un partido disputado en Lima que terminó con una contundente derrota para los cariocas por 3 a 0. Durante su estadía en el país, Fluminense también enfrentó a otros equipos como Alianza Lima, Deportivo Municipal y Mariscal Sucre. Estos compromisos, previamente acordados, postergaron la tan esperada llegada del cuadro tricolor a tierras mistianas.
Bajo la dirección del señor Carlos Alfredo Villanueva —destacado entrenador local de quien hablaré más adelante—, el equipo se preparó con dedicación, disputando partidos de práctica entre sus integrantes y enfrentando ocasionalmente a clubes locales. Fue en marzo de ese año cuando llegó la noticia de la inminente llegada del Fluminense al Perú. Ante ello, los dirigentes del Comité Departamental de Deportes y de la Liga Provincial de Arequipa vieron la posibilidad de medir a la selección local frente a un rival de altísimo nivel técnico, por lo que las autoridades deportivas y figuras destacadas del fútbol arequipeño se movilizaron con entusiasmo para concretar la actuación del Fluminense en tierras mistianas.
El Fluminense, por aquel entonces subcampeón del torneo carioca (aún no existía la Serie A de Brasil, conocida hoy como el Brasileirão, y por tanto no había un campeón nacional ) decidió emprender una gira internacional por el continente sudamericano. Entre los países seleccionados figuraba el Perú, que fue precisamente su primer destino. El debut del conjunto brasileño se produjo el 5 de marzo de 1950 frente al campeón peruano Universitario de Deportes, en un partido disputado en Lima que terminó con una contundente derrota para los cariocas por 3 a 0. Durante su estadía en el país, Fluminense también enfrentó a otros equipos como Alianza Lima, Deportivo Municipal y Mariscal Sucre. Estos compromisos, previamente acordados, postergaron la tan esperada llegada del cuadro tricolor a tierras mistianas.
Tras una serie de intensas y prolongadas negociaciones, las entidades deportivas de la ciudad lograron finalmente concretar un acuerdo con el cuadro brasileño. Inicialmente se fijó el 29 de marzo como fecha del encuentro con la Selección de Arequipa, aunque posteriormente se reprogramó para el 18 de abril, tras la presentación del club brasileño en Bolivia.
Una vez establecida la fecha definitiva, y contando con refuerzos provenientes de la Liga de Lima como Eduardo Somocurcio y Ponciano Lopez, la selección local intensificó sus entrenamientos bajo la dirección del señor Carlos Alfredo Villanueva, llegando incluso a practicar a diario con el firme propósito de estar a la altura del conjunto carioca. Sin embargo, días antes del esperado compromiso, un hecho trágico conmocionó al deporte arequipeño: el señor Villanueva fue víctima de una grave enfermedad que motivó su hospitalización y, lamentablemente, su fallecimiento. Su partida dejó un profundo vacío no solo en el equipo de fútbol, sino en todo el ámbito deportivo de la ciudad, donde era ampliamente reconocido por su incansable labor en favor del desarrollo de diversas disciplinas.
Su compromiso con la preparación del seleccionado lo llevó incluso a viajar a Lima para observar personalmente el desempeño técnico del Fluminense en su encuentro con Universitario, aprovechando su condición de delegado de la Liga para gestionar la presentación del cuadro brasileño en Arequipa. No obstante, el destino le impidió ver culminado el fruto de sus esfuerzos. En su lugar, fue el señor Víctor Gómez quien asumió la conducción del combinado local.
El Fluminense arribó a nuestra ciudad en la mañana del 17 de abril, procedente de La Paz, Bolivia, a bordo de un vuelo especial. A su llegada, la delegación fue recibida con entusiasmo por los presidentes de la Liga Provincial de Fútbol y del Comité Departamental de Deportes, así como por una multitud de aficionados que se congregó para darles la bienvenida. La comitiva del club brasileño estuvo compuesta por veinte personas, entre ellas jugadores, el presidente de la institución, el director técnico y el masajista.
Según relatan los diarios de la época, el día del encuentro fue declarado prácticamente festivo en la ciudad: numerosas instituciones públicas y privadas otorgaron la tarde libre a sus empleados para que pudieran asistir al partido. Tal fue la expectativa generada, que contingentes de aficionados llegaron desde ciudades vecinas como Cusco, Puno y Mollendo, movidos por el único propósito de presenciar tan magno acontecimiento deportivo.
Escenario: Estadio Mariano Melgar.
Árbitro: Sr. Julio Oporto.
Acto protocolar: La selección arequipeña fue la primera en ingresar al campo, portando listones negros en señal de luto por el fallecimiento del señor Carlos Villanueva. Minutos después hicieron lo propio los jugadores del Fluminense. El saque de honor estuvo a cargo del señor Daniel Meza Cuadra, Prefecto del Departamento, en representación del presidente Manuel Odría, en cuyo homenaje se disputó el encuentro. A continuación, se guardó el minuto de silencio correspondiente.
Primer tiempo: Con el balón en juego, la selección local tomó la iniciativa y generó tres tiros de esquina en menos de cinco minutos, mostrando dominio en los primeros compases del partido. A los quince minutos, ambos entrenadores realizaron modificaciones: por Arequipa ingresó Gómez en reemplazo de Fité Torres, mientras que en Fluminense entró Armonel por Lafete, quien salió lesionado. Casi a la media hora de juego, un tiro libre ejecutado por Quiroz envió el balón al área; el arquero brasileño no logró controlarlo con seguridad y Ochoa —quien había reemplazado a Vargas pocos minutos antes— aprovechó la ocasión para abrir el marcador. Sin embargo, pese a la ventaja y las oportunidades generadas, el seleccionador arequipeño efectuó cambios en la delantera que terminaron desestabilizando al equipo, situación de la que el cuadro carioca supo sacar provecho. Los arequipeños continuaron atacando y consiguieron un gol que fue anulado por mano. El Fluminense, ya mejor asentado en el campo, logró el empate a los treinta y ocho minutos gracias a Silas, quien marcó con un potente disparo esquinado tras una veloz jugada.
Segundo tiempo: Tras la merecida ovación al Mayor Cobilich, quien realizó el saque de honor en el inicio de la segunda parte, el cuadro brasileño tomó rápidamente el control del balón y, a los tres minutos, consiguió el segundo gol por intermedio de “Cientonueve”. Sin embargo, la escuadra arequipeña no se quedó de brazos cruzados: a los siete minutos logró el empate gracias a Somocurcio, que aprovechó el rebote de un disparo de Fité Torres (en este partido los jugadores podían reingresar al campo). Pocos minutos después, Fluminense volvió a adelantarse en el marcador con un tanto de Carlyle. Para ese momento, el conjunto carioca dominaba el partido, mientras algunos jugadores locales evidenciaban signos de cansancio. Esa circunstancia fue aprovechada nuevamente por Carlyle, quien a los dieciséis minutos amplió la ventaja con su segundo gol. El cuarto tanto obligó al seleccionador arequipeño a realizar cambios necesarios para intentar equilibrar el juego. Sin embargo, a los veinte minutos, tras un tiro de esquina, un desafortunado autogol de Urday puso al cuadro brasileño con tres goles de ventaja. A pesar de la diferencia, los arequipeños mantuvieron la presión sobre el área rival y, a los treinta y ocho minutos, Fité Torres consiguió el tercer gol para Arequipa, manteniendo viva la esperanza de la afición local; sin embargo, mas goles ya no pudieron ser anotados.
El marcador no se movió mas y el equipo brasileño se hizo de la copa donada por el Presidente de la Junta Militar, Manuel Odría, que la recibieron en el palco de Honor de manos del Prefecto.
Poco después los brasileños emprenderían viaje rumbo a Ecuador para una nueva serie de amistosos.








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