En 1950 se disputó uno de los encuentros más memorables para la afición arequipeña, un partido que puso en tela de juicio la supuesta superioridad del fútbol capitalino sobre el de provincias, y que incluso generó cuestionamientos sobre la conformación del seleccionado nacional. Ese año, el FBC Piérola enfrentó primero al Jorge Chávez del Callao en Lima, y posteriormente al entonces campeón de la capital, Universitario de Deportes. Fue este último duelo el que dejó una huella indeleble: un resultado sorpresivo y resonante que desafió las jerarquías establecidas y volvió a elevar el prestigio del fútbol mistiano en el escenario nacional.