Casi a mediados de 1930, el campeón invicto de la capital, el Alianza Lima, llegaría por primera vez a Arequipa a disputar encuentros con los principales equipos de la ciudad. Los blanquiazules vieron por conveniente realizar una exhibición de su buen futbol en Arequipa luego de tener noticias de la buena actuación del Aurora frente al Atlético Tucumán, club argentino al que habían derrotado en Lima por el marcador de 3 a 0.